Primero, y muy importante, es permitir que los niños tengan una alimentación normal y dejarlos decidir, cuando sean conscientes, si quieren seguir este tipo de alimentación. Por ejemplo, aunque a mí no me gustan muchos alimentos, animo a mi hijo a que pruebe de todo para que él mismo descubra sus gustos. Sería egoísta no darle la oportunidad de probar diferentes alimentos y restringir su alimentación desde pequeño.
Tampoco sería adecuado hablarle de mis propias convicciones sobre el tema para que no se sienta culpable por querer probar alimentos distintos. Aun cuando adoro la comida vegetariana, no lo condiciono; él mismo elige probarla.
Jóvenes se vuelven veganos “por simple moda” y no consideran los riesgos para su salud La adolescencia es una etapa complicada debido a los cambios físicos y emocionales, y muchos jóvenes, por querer pertenecer a ciertos grupos, adoptan modas como mantenerse delgados. Sin embargo, existe una línea muy delgada entre la alimentación saludable y los problemas de salud, como los trastornos alimentarios.
Los padres juegan un papel fundamental en identificar señales de alerta que podrían indicar un trastorno alimenticio en sus hijos, especialmente en las chicas. Ya sea por convicción, empatía con los animales o por seguir el ejemplo de celebridades, el no consumir carne ni productos de origen animal (dieta vegana) ha ganado popularidad en los últimos años, algo que preocupa a algunos expertos cuando esta dieta se adopta como moda. “La gente ve imágenes de Gwyneth Paltrow y un bol inmaculado de granadas y quiere lo mismo.
Es como estar a la última moda, pero la persona está potencialmente jugando con su salud a largo plazo”. Una dieta vegana excluye productos de origen animal como carne, pescado, leche, queso, huevos y miel. Incluso hay quienes siguen la dieta crudivegana, en la que no cocinan los vegetales. Aunque algunos defensores aseguran que esta dieta ofrece beneficios para la salud, los dietistas advierten sobre el riesgo de no consumir suficientes proteínas, vitaminas y nutrientes importantes.
Es irrefutable que las hamburguesas, salchichas y demás procesados veganos que emulan a la carne son peores nutricionalmente hablando, comparado con la materia prima (soja, guisante, etc) o comparado con un filete de carne fresco. Por muy veganos que sean, son ultraprocesados. Nadie ha intentado engañar a nadie en ese aspecto. Esa falsa creencia viene de pensar que todo lo vegano es sano, y no, no es así. Recordemos que la Coca-cola, las patatas fritas, el azúcar o el aceite de palma son todos veganos. Aun así, hamburguesas y salchichas de carne 100%, que no vengan mezcladas con partes grasas, cartílagos y otros ingredientes como almidones y aditivos, son bastante difíciles de encontrar. Prácticamente solo si las haces tú en casa a partir de la pieza de carne directamente, por tanto la calidad nutricional del producto animal es bastante pobre, habiendo sido relacionados estos procesados cárnicos como bien sabemos con enfermedades como el cáncer de colon.
No escapa de los ultraprocesados Es innegable que las hamburguesas, salchichas y otros alimentos veganos procesados que imitan la carne son, en términos nutricionales, inferiores a la materia prima (soja, guisante, etc.) o a un filete de carne fresco. Aunque sean veganos, son ultraprocesados. La creencia errónea de que todo lo vegano es sano no es cierta. Recordemos que la Coca-Cola, las papas fritas, el azúcar o el aceite de palma también son veganos. Asimismo, las hamburguesas y salchichas de carne 100% pura son difíciles de encontrar y, en general, los productos cárnicos procesados han sido relacionados con enfermedades como el cáncer de colon. Por otro lado, el procesamiento de algunos alimentos vegetales, como el tofu, puede considerarse similar al del queso. En el caso de la soja texturizada, se transforma en harina, se mezcla con otros ingredientes, se amasa y se deshidrata/hornea. El único ingrediente en este caso es la soja, que se desengrasa y texturiza mediante presión y extrusión.
Carnes veganas Recientemente,un tuit de José Miguel Mulet, doctor en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia, generó revuelo en Twitter. Mulet señaló que al fabricar hamburguesas o salchichas veganas, se aplica tanta energía para que las materias primas vegetales parezcan lo que no son, que se pierden las ventajas ambientales y muchas de las propiedades nutricionales de los alimentos vegetales. Como afirmó en su tweet: “Cuando te empeñas en hacer hamburguesas o salchichas veganas, pierdes todas las ventajas ambientales de un alimento vegetal y muchas nutricionales.
Es cierto que no sabemos hasta qué punto el impacto medioambiental por el uso de energía eléctrica y máquinas para dar textura y sabor a ingredientes vegetales es mayor, igual o menor al de la carne. Aun así, parece bastante complicado llegar a los datos de consumo de agua, tierra y producción de sustancias contaminantes a los que llega la carne de vaca o cerdo . Y no olvidemos que a las hamburguesas y salchichas de carne también hay que procesarlas, no son partes directas del animal ni aparecen en los supermercados por arte de magia.
Ahora ya lo sabes”. Deficiencia de vitamina D y otros riesgos Los efectos negativos de una dieta vegana pueden manifestarse a largo plazo. La deficiencia de vitamina D está relacionada con varios tipos de cáncer, enfermedades cardíacas, depresión, migrañas, pérdida de densidad ósea y enfermedades autoinmunes. En particular, la vitamina D inhibe la maduración de las células dendríticas, reduciendo la capacidad de presentar sustancias extrañas y favorecer la respuesta inmune. La suplementación con vitamina D y una dieta rica en calcio tienen un efecto positivo en personas con trastornos autoinmunes. Además, los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, esenciales para el funcionamiento neurológico, son deficitarios en personas veganas y vegetarianas. La restricción de estos ácidos grasos puede afectar la formación de esfingolípidos y fosfolípidos, esenciales para el funcionamiento nervioso. En la industria de la moda Conocemos las razones ambientales que justifican una dieta vegana.
Materiales de origen animal como el cuero, la lana y la seda han sido pilares de la industria de lujo. Sin embargo, la preocupación por una producción ética y sostenible ha impulsado la moda vegana. Alternativas como el Piñatex (a base de residuos de piña) o el Mylo (derivado de hongos) contienen una proporción de sintéticos no biodegradables, lo que plantea interrogantes sobre su impacto al final de su vida útil. Aunque existen razones éticas para elegir la moda vegana, desde el punto de vista ambiental, no todo es blanco o negro. Lo ideal es que tanto los materiales veganos como los no veganos sean lo más sostenibles posible, aplicando buenas prácticas desde ambos frentes.
Conclusión
El impacto de una dieta vegana puede incidir negativamente en la inmunonutrición y promover el desarrollo de infecciones o el agravamiento de enfermedades. Aunque una dieta vegana puede mejorar ciertos aspectos de la salud a corto plazo, es importante tener en cuenta la deficiencia de nutrientes clave, como la vitamina D y los ácidos grasos, y los posibles efectos adversos a largo plazo.
