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Ducky Black

En una época de auge feminista y reivindicación sexual, diseñadores latinoamericanos apuestan por propuestas genderless o “sin género”. Llámalo como quieras: género neutro, unisex o “genderless”.

Lo importante es dejar atrás etiquetas como “masculino” y “femenino” y concentrarse en lo esencial: ser libre y sentirse a gusto. Lo unisex no es algo nuevo; quizás el concepto sí, ya que hoy en día no es aceptable preguntar: “¿Eso es para chica o para chico?”; “¿Si es rosa, es para niña?” Estas ideas han quedado atrás: los colores ya no representan un género, sino que son para todos, lo cual enriquece el mundo de la moda y alivia a las nuevas generaciones. Ya no hay necesidad de pensar en cómo decorar un baby shower: elige el color que más te guste y te haga feliz.

Es hora de evolucionar y dejar atrás la idea de que el azul es para niño y el rosa para niña. Llevando este tema a un nivel más profundo, pensemos en el matrimonio. Todos sabemos que llegar al altar de blanco no garantiza una mayor conexión con Dios, y en estos tiempos, ¿quién llega virgen al matrimonio? Ojalá lleguemos a un punto en el que podamos usar colores claramente neutros al altar, sin restricciones. Es mi día, supuestamente único en la vida, y debería tener el derecho de casarme con la bendición del sacerdote, vestida de rosa, lila, gris, o cualquier otro color, en un vestido espectacular. Es solo un ejemplo. Volviendo al tema de lo unisex: esta es una actitud que ha superado muchos prejuicios, no solo en relación a los conceptos de “masculino” y “femenino”, sino también en cuanto a lo que tradicionalmente se entiende por “sexy”.

Esto es evidente si observamos cómo se viste la gente en la calle, cómo se estilizan los atuendos en las revistas de moda, desde las más clásicas hasta las más vanguardistas, y cómo se compra en las tiendas que marcan tendencia. La moda sin género, genderless, neutra o unisex, se ha destacado en los últimos años en pasarelas de Milán a Nueva York, aunque sus orígenes se remontan a Coco Chanel en la década de 1920 e incluso a las rebeldes flappers.

Esta corriente, con diseños holgados o ajustados que se adaptan a cualquier silueta, toma impulso con referentes propios en América Latina, en un momento de efervescencia feminista y de reivindicación de la diversidad sexual. Desde hace años, muchas de nosotras exploramos la sección de hombres, no precisamente para comprarle algo a ellos, sino para nosotras mismas. Al igual que muchos hombres exploran la sección femenina, buscando una camiseta oversized que les llame la atención. Entonces, ¿cambiará el patrón de consumo? ¿Será esta la era en la que eliminemos etiquetas de género y tengamos grandes almacenes con ropa para todos, sin importar si somos hombres o mujeres?

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