En la década del 2000, la moda del descaderado estaba en su pleno auge. Las mujeres utilizaban pantalones supremamente bajitos, muchas motivadas por la moda y otras porque sacaron del mercado los tradicionales pantalones a la cintura por estar “pasados de moda”.
Estos pantalones deformaron a todas sus usuarias, dejándoles una fea malformación de grasa, separando la pelvis de las caderas con una llanta conocida como “el Michelin”, que difícilmente puede solucionarse con gimnasio y dieta porque este gordito es secuela de años utilizando estos descaderados que la mayoría eran ajustados para resaltar la cola e interiores (que empezaron a venderse más diminutos para que fueran compatibles con los pantalones) y que terminaron de deformar el armonioso cuerpo de las mujeres.
En la década del 2000, la moda del descaderado estaba en su pleno auge. Las mujeres utilizaban pantalones supremamente bajitos, muchas motivadas por la moda y otras porque sacaron del mercado los tradicionales pantalones a la cintura por estar “pasados de moda”.
Estos pantalones deformaron a todas sus usuarias, dejándoles una fea malformación de grasa, separando la pelvis de las caderas con una llanta conocida como “el Michelin”, que difícilmente puede solucionarse con gimnasio y dieta porque este gordito es secuela de años utilizando estos descaderados que la mayoría eran ajustados para resaltar la cola e interiores (que empezaron a venderse más diminutos para que fueran compatibles con los pantalones) y que terminaron de deformar el armonioso cuerpo de las mujeres.
Todos cometimos errores durante nuestra adolescencia. No, no. No hablamos de ese novio que, a la fecha, sigues sin entender porqué tuviste. Ese déjalo en el pasado. Nos referimos a cuestiones de salud que no siempre tuvimos en cuenta en la adolescencia.
Fuimos imprudentes y es posible que esos descuidos hayan dejado secuelas en nuestro cuerpo que ni siquiera imaginamos. Aquí te compartiremos 5 de ellas y soluciones para que se queden en el pasado (junto con el ex-novio ese):
#1 Eras adicta a los pantalones ajustados y a la cadera
Los pantalones con corte a la cadera fueron la sensación por ahí del año 2000. O tal vez ni siquiera te gustaban tanto, pero como eran los que más vendían en las tiendas, terminaste por tener varios pares. Seguro recuerdas lo incómodos que podían ser por la manera como te apretaban, incluso aunque fueran de tu talla. Aunque fueras delgada, te sacaban unas odiosas llantitas.
Al usar ropa con talle bajo viene a aparecer una deformidad en las caderas, en los flancos que es la cintura y en el abdomen, porque al usarlos tan apretados y al subir un poquillo de peso o algo, puede colgar más el pellejo del abdomen, puede además deformarse y reacomodarse la grasa, de forma tal, que les deforma …
En la década del 2000, la moda del descaderado estaba en su pleno auge. Las mujeres utilizaban pantalones supremamente bajitos, muchas motivadas por la moda y otras porque sacaron del mercado los tradicionales pantalones a la cintura por estar “pasados de moda”.
Estos pantalones deformaron a todas sus usuarias, dejándoles una fea malformación de grasa, separando la pelvis de las caderas con una llanta conocida como “el Michelin”, que difícilmente puede solucionarse con gimnasio y dieta porque este gordito es secuela de años utilizando estos descaderados que la mayoría eran ajustados para resaltar la cola e interiores (que empezaron a venderse más diminutos para que fueran compatibles con los pantalones) y que terminaron de deformar el armonioso cuerpo de las mujeres.
En la década del 2000, la moda del descaderado estaba en su pleno auge. Las mujeres utilizaban pantalones supremamente bajitos, muchas motivadas por la moda y otras porque sacaron del mercado los tradicionales pantalones a la cintura por estar “pasados de moda”.
Estos pantalones deformaron a todas sus usuarias, dejándoles una fea malformación de grasa, separando la pelvis de las caderas con una llanta conocida como “el Michelin”, que difícilmente puede solucionarse con gimnasio y dieta porque este gordito es secuela de años utilizando estos descaderados que la mayoría eran ajustados para resaltar la cola e interiores (que empezaron a venderse más diminutos para que fueran compatibles con los pantalones) y que terminaron de deformar el armonioso cuerpo de las mujeres.
Todos cometimos errores durante nuestra adolescencia. No, no. No hablamos de ese novio que, a la fecha, sigues sin entender por qué tuviste. Ese déjalo en el pasado. Nos referimos a cuestiones de salud que no siempre tuvimos en cuenta durante la locura de la adolescente.
Solución si siempre usabas pantalones ajustados y a la cadera: libera la presión
Opta por jeans un poco más holgados que no presionen tus nervios. Tampoco es necesario que abandones este tipo de pantalones de por vida, pero trata de no vestirlos todo el tiempo, sobre todo si realizarás alguna actividad física o si estarás fuera de casa durante muchas horas.
#2 Sólo usabas tenis de moda o flats
Aunque este calzado te permitía verte a la moda mientras podías caminar, correr y saltar sin problemas, los zapatos sin ninguna clase de tacón o soporte te traerán problemas en las piernas.
Un tacón alto hace que el peso recaiga sólo sobre la bola del pie o el metatarso. Pero unos zapatos planos provocan que todo el peso se vaya al talón, sin darle soporte al arco del pie.. Sean demasiado altos o bajos, ambos pueden desencadenar dolencias en las rodillas y tobillos.
Solución si sólo usabas tenis o flats: agrega un poco de altura La especialista sugiere caminar con un buen calzado deportivo o un tacón grueso de 2.5 centímetros de alto, no más. Estos evitarán que tus articulaciones sufran ante la presión excesiva gracias al soporte que brindan.
#3 No te sentabas correctamente mientras usabas la computadora
Ah, nada era más bello que pasar horas y horas en Messenger platicando con tus amigos mientras esperabas a que se conectara esa personita especial. Pero podemos apostar a que no nos sentábamos de manera adecuada el 100 % de las veces que pasábamos detrás del monitor.
Las consecuencias de tener una mala postura durante muchas horas son diversas. Dolor en los músculos, articulaciones, fatiga visual y lesiones en manos, muñecas, brazos, cuello y hombros son algunas de las más comunes.
Solución si tenías una mala postura en la adolescencia: cuida tu posición y la de tu computadora.
#4 Te dormías sin desmaquillarte primero
Nada como experimentar con maquillaje durante la secundaria o la preparatoria. Ya te sentías un adulto como para usar cosméticos, pero no siempre conocías las responsabilidades que vienen con ellos. Uno de los errores más comunes era quedarte dormida con mascara de pestañas o delineador.
Si pasas la noche con maquillaje en el rostro, no le permites a tu piel respirar y renovarse, lo cual hará que aparezcan las primeras señales de cansancio y envejecimiento, como las arrugas y las ojeras. Cuidado con la piel también explicó que estos cosméticos tapan los poros, generando acné y puntos negros, te ponen mas adulta mas rápido .
Evita irte a acostar sin retirar tu maquillaje primero. Seguir una rutina diaria antes de ir ala cama de skincare, lo humecte y revitalice te ayudará atenuar el envejecimiento de la piel y a conservarla saludable.
#5 Tomabas el sol sin aplicarte protección solar
Es durante la juventud cuando más ganas tienes de independizarte y viajar con tus amigos. Salir a parques de diversiones, a la piscina, a la playa… Divertirse fuera era sensacional. ¿Pero cuántas de esas veces te aseguraste de ponerte protector solar antes de salir de tu casa? .Aun así no estes en la playa es muy importante el uso del protector solar en el día a día y de hecho por lo menos 2 veces al día .
El sol daña la piel en diferentes maneras y no todas son tan perceptibles. Resequedad, manchas, arrugas… Tu escudo protector se debilita. La consecuencia más grave es el cáncer de piel.. Podemos llegar a sufrir Cancer .
No importa que esté nublado, aplícate siempre bloqueador , ahora hasta existen bases y polvos con proteccion solar cuando vayas a pasar tiempo en exteriores. Si te preocupa que tu tez esté demasiado dañada por el sol, lo ideal es visitar a un dermatólogo para que te recomiende un tratamiento acorde a tu tipo de piel.