El rock ha perdido su centralidad en el panorama musical y parece agotado en su vertiente más “rockista” y purista. En esta faceta, sobrevivirá como ocurre con todos los purismos: en el circuito de la nostalgia. Sin embargo, en su orientación menos convencional, sigue teniendo recorrido.
“Creo que se está recuperando en los últimos años e incorporándose a la música contemporánea de moda. Motomami no sonaría como suena sin Nine Inch Nails. Seguirá sobreviviendo, pero como una música más dentro de una amplia paleta que incluye blues, copla, jazz, música africana, cumbia, música experimental…”.
Un nombre destacado en esta nueva escena es el del trío londinense black midi, que ha recuperado elementos olvidados del lenguaje rock: polirritmos al estilo de Talking Heads, influencias de la escena No New York o la complejidad de King Crimson. En su libro, Este recorrido a lo largo de casi medio siglo, desde el icónico concierto de los Rolling Stones en Altamont en 1969 —donde los Ángeles del Infierno, contratados como seguridad, asesinaron a un joven afroamericano que portaba una pistola—, hasta el concierto de la banda en La Habana en 2016.
Durante estas décadas, el rock acompañó importantes eventos históricos y, a su vez, se transformó en uno de ellos. La sensación de peligro que transmitía se domesticó poco a poco, perdiendo su filo. Los cantantes y guitarristas pasaron de ser figuras desafiantes a convertirse en estrellas multimillonarias, íconos para una tribu rockera que envejeció al ritmo de canciones que criticaban aquello en lo que terminarían convirtiéndose.
El rock fue, a la vez, un efecto de la americanización del mundo y el hijo no deseado de una cultura europea y africana cuyo alcance trascendió las fronteras del viejo continente.
En sus mejores momentos, el cine y el rock and roll reavivaron epopeyas, mitos y héroes que el mundo parecía necesitar. Hoy, lo que queda de su verdad aún sobrevive en fanzines escritos por obsesos, en franjas nocturnas de radios locales, en catálogos de sellos independientes, en estudios de grabación modestos, bares de barrio o casas okupas donde tocan bandas amateur sin garantía de cubrir gastos, pero con pasión intacta.
¿Qué es el rock? En lo formal, es música ruidosa hecha con guitarras eléctricas, batería y bajo, generalmente en formaciones de trío o cuarteto. Sus canciones suelen construirse con melodías y estribillos, empleando un lenguaje provocador y una actitud desafiante. Es heredero del blues y del rock and roll negro, aunque este último fue popularizado por un blanco: Elvis Presley. Desde ahí, creó su propia genealogía: la invasión británica de los años 60 (Beatles, Stones, Kinks, The Who), la dureza del metal, la velocidad del punk y el hardcore, y la millonaria industria discográfica que lo rodeó.
Dominó la música popular occidental durante los años 60 y 70, perdió fuerza en los 80 con el auge del pop electrónico y el hip hop, y tuvo un renacimiento en los 90 con Nirvana y el rock alternativo. Más allá de la música: El rock, como expresión cultural, fue una mezcla de inocencia, romanticismo, radicalismo, mentiras y posturas. Sin embargo, su estatus exageró sus cualidades al atribuirle un potencial revolucionario que no siempre tuvo. Hoy no está muerto, pero ha perdido relevancia mediática. Las bandas capaces de llenar estadios son pocas, más allá de macrofestivales orientados a públicos adultos.
Mientras tanto, muchos jóvenes lucen camisetas de los Ramones o Nirvana sin conocer a las bandas, más por moda que por música. Esto plantea preguntas importantes:
- ¿Es el rock música de viejos? • ¿El futuro pertenece a la electrónica, el rap, el reguetón o subgéneros aún por inventar?
- ¿Ha dejado la juventud las guitarras para abrazar los vocoders y las bases programadas?
- El futuro del rock: Aunque otros géneros como el rap, la electrónica, el reguetón y el trap son dominantes entre los jóvenes, el rock sigue siendo influyente, especialmente en la formación de identidades juveniles. Parte de los nacidos alrededor del año 2000 buscan en bandas clásicas una alternativa a la música urbana. Este género, que nació al margen de lo masivo, sigue encontrando nuevos seguidores en espacios alternativos. Sin embargo, vivimos en una época donde la música moderna, promovida por internet y los medios, tiene poco contenido sustancial.
- Géneros como el reguetón o el trap, aunque populares, han desplazado no solo al rock, sino también a las baladas, el blues, la música clásica y otros estilos. Esto refleja cómo la música del siglo XXI está moldeando la sociedad actual.